(que nadie se crea tan importante como para tomárselo a lo personal,
hablo de ti, de mi, de tod=s y de nadie en particular)

Somos l=s más alternativ=s; l=s que más rastas llevamos y encima de colores; l=s que más piercings llevamos y encima en los sitios más raros; l=s que más perros tenemos, y encima l=s más libres de tod=s los perros. Nosotr=s también somos l=s más libres de tod=s, aunque para ello peligre la libertad de l=s de al lado. la elección de la ropa bien cuidadita, no vaya a ser que nos confundan con alguien normal, NO, por dios, ESO NUNKA!!

Nos encanta llenarnos la boca con términos como okupación, autogestión, espacios “liberados”, organización colectiva... y considerarnos anti-autoritarios, anti-sistema y anti-consumistas, aunque nunka hayamos reflexionado en profundidad ninguno de esos conceptos.

Además, nos gusta etiketarnos y definirnos (dando la razón a los sociólogos y a sus “tribus urbanas”) como hippies, punkies, pies negros, neo-pies negros,etc. para así sentirnos parte de algo y “no darnos cuenta” de que nos encanta mirarnos el ombligo y sólo nuestro ombligo.

Nos entretenemos relacionándonos un=s con otr=s, tanto que eso okupa una gran parte de nuestro tiempo.

Nos encanta hablar.... y hablar... y hablar... y sobre todo criticar. kritikarlo todo!!! así, nos reforzamos tanto en nuestro sentimiento de estar en kontra que creemos que ya estamos haciendo algo para cambiarlo.

Lo que más nos gusta criticar es el sistema y la sociedad, grandes opresores y culpables de todo. Sin embargo, luego nos enkanta seguir asumiendo los mismos valores (competitividad, rivalidad...), las mismas estructuras (líder/ patrón- peón) y las maneras de relación (desconfianza, falsedad, buenrollismo aparente, no hablar claro...) en nuestros intentos de “forma-de-vida-diferente” que se limita la mayoría de las veces a no pagar un alquiler.

Nos encanta kriticar, pero eso sí que no nos critiquen, porke no estamos preparados a oir las críticas. las críticas no tienen sitio en el buenrollismo y coleguismo en el que nos gusta movernos y por ello cualquier crítica (constructiva o no) nos la tomamos a lo personal y sacamos los traumas que no hemos sido capaces de afrontar durante toda una vida basada en la superficialidad.

Pero nosotr=s sabemos que somos l=s más alternativ=s. Nuestra estética y nuestra forma de vida como garrapatas del sistema bastan para ser alternativ=s.

Por ello, nos encanta sentirnos superiores al resto, a la “gente normal” por todo lo que nos damos cuenta y ell=s no, pobres ovejitas... aunke jamás nos pararemos a hacer una reflexión personal sobre la coherncia de nuestro hacer- decir- pensar (akaso las pobres obejitas no son más coherentes que nosotr=s??); ni sobre toda la mierda del sistema, la sociedad, la educación, etc. que nosotr=s mism=s tenemos asumida y de la que nos tenemos que desprender (¿o es ke nos kreemos tan omnipotentes que somos inmunes? beee).

Jamás se nos ocurrirá que el curro está en nosotr=s mism=s antes de poder cambiar ni construir nada.

No se nos ocurrirá dejar de echar la mierda para afuera y culpar de todo a lo que está afuera de nosotr=s. Jamás tendremos la humildad suficiente para reconocer nuestra parte de “culpa” en todo de lo que paricipamos.
Y así andamos, tan akostumbrados a echarnos mierda un=s a otr=s, en atacar en defendernos ke no sabemos cooperar. es algo que nunka nos enseñaron y supone un esfuerzo que no estamos dispuest=s a asumir con lo bella y simple que es la vida comiendo flores y pasándoselo bien.

Sí, somos alternativ=s. Pero no alternativ=s AL sistema, sino alternativ=s DEL sistema.

Okupamos el hueco que el sistema ha dejado para nosotr=s, el de l=s que hablan de alternativas pero no las construyen, el de l=s que se tiran tantas piedras a su propio tejado, que jamás supondrán una amenaza real; el de l=s que nos enkanta sentirnos alternativ=s pero no keremos serlo...
sino,..

¿a ke esperamos a crear algo diferente?
algo, por pekeño que sea,...
algo, como un centro social...

.... cuando una okupilla “frustrada” de ver la misma mierda en distintos proyectos, en distintos sitios, con distinta gente, escribe rabiosa la noche antes de abandonar (uno de tantos) el Gran Hermano en el que vivía (el CSO El Cementerio, Ciutadella, Menorka, junio 2006).